Por Lic. Marco Vargas Siles -Master en Asesoría Fiscal y Master en Fiscalidad Internacional

La factura electrónica es una realidad y sigue siendo un dolor de cabeza para muchos contribuyentes, existen muchas inquietudes sobre el ciclo de la factura electrónica (emisión, respuesta de hacienda, llave criptográfica, recepción de facturas de compras, mantenimiento de archivos contables, etc).

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No obstante todos los contribuyentes debemos empezar a pensar y que sigue superado la etapa de estabilización de este proceso, esta nueva obligación no es un cambio banal o que se hizo sin que exista una intención adicional por parte de las autoridades tributarias, a nivel Latinoamericano este proceso ha tenido una firme implementación como herramienta para luchar contra la evasión y elusión fiscal, ya son muchos los países que han tenido resultados favorables de la implementación de la factura electrónica (Brasil, México, Chile), con reducciones significativa de los índices de evasión y a pesar de que no existe hasta hoy una ruta trazada por las autoridades de tributación, así lo dejo de manifiesto el informe de la Contraloría General de la Republica DFOE-SAF-IF-00011-2018, al indicar que la Dirección de Inteligencia Tributaria se encuentra elaborando un modelo conceptual para la explotación de la información obtenida mediante la factura electrónica, dicho modelo va ser presentado en noviembre del 2018 para desarrollo de la Dirección de Tecnologías de Informacion del Ministerio de Hacienda, por lo que es de esperar que en un plazo no muy largo tengamos a la Administracion Tributaria generando información que le permita afinar tendencias o comportamientos anormales de los contribuyentes. Ante ausencia de este modelo el día de hoy en Costa Rica la pregunta seria que ha sucedido en otros países con la factura electrónica.

Lo primero a considerar es que la implementación de la factura electrónica genera una percepción de control más fuerte que países como México y Chile han sabido aprovechar y han generado una percepción de control constante, por ejemplo, Chile implemento la declaración mensual prellenada de IVA y de anticipos de impuesto sobre la renta, lo anterior basada en la información originada de cerca de 40 millones de FE mensuales, lo anterior ha obligado a los contribuyentes a justificar ante las autoridades tributarias las diferencias significativas y por lo tanto generar una percepción de control más fuerte obligando a los contribuyentes a replantearse si quieren evadir.
Uruguay es otro ejemplo del uso de información de la factura electrónica, las autoridades tributarias han implementado reporteria de “cubos” que les ha permitido hacer comparaciones masivas entre lo declarado por el contribuyente y los registros diarios de la FE, logrando identificar personas físicas con compras relevantes que no se encuentran dentro de las etapas de comercialización (mercado informal), identificación de compras personales incluidas en actividades empresariales, asimismo una minería de datos, focalizada a márgenes, volúmenes, entre otros datos que generar información valiosa para determinar comportamientos anormales
En el caso de México este país ha logrado crear listas negras de contribuyentes que simulan operaciones, en el 2014 incluían un promedio de 37 contribuyentes al mes, sin embargo, a finales del 2016 este número creció a 238 y para el 2018 han incluido en estas listas cerca de 464 mensualmente, lo que significa un crecimiento de más del 100%. Esto se ha visto impactado en la recaudación anual siendo que en el 2016 lograron una recaudación fiscal histórica, rebasando los estimados en 308 mil 463.9 millones los pesos las metas recaudatorias anual, al incrementar en 5.2 millones la base de contribuyentes
En este mismo país se han implementado “catálogos de productos” donde han obligado a los contribuyentes a utilizar los mismos, esta lógica de estructuración de información busca estandarizar los datos con que cuenta la Administracion Tributaria y poder realizar inferencias de la información con que cuentan en sus bases de datos.
Es de esperar que con la maduración del proyecto por parte de las autoridades tributarias los mismos empiecen a generar información que permitan una identificación oportuna de desviaciones o comportamientos inusuales de los contribuyentes, por lo que sería conveniente considerar aspectos como: a) La contabilidad debe ser un proceso mensual que además de los objetivos usuales garanticen la integridad de las operaciones, b) Se debe revisar la situación financiera y fiscal para predecir un “presupuesto fiscal” considerando que las autoridades contaran con información muy precisa de las operaciones por lo que las maniobras al final del periodo son básicamente nulas (práctica muy radicada en nuestro país) c) Reforzar las prácticas administrativas y operativas que garanticen la recepción efectiva de las facturas electrónicas por compras, d) Valorar la situación fiscal del pasado prediciendo ajustes a el modelo utilizado y como se debe ajustar a la nueva realidad de control con la factura electrónica, e) Determinar y medir el riesgo de seguir trabajando con proveedores informales.
Se debe cambiar la forma que se conceptualiza la contabilidad siendo hasta ahora un proceso de compilación de datos y almacenamiento de documentos, a un proceso donde se mantiene la información en forma digital lo que obliga al contribuyente a reforzar los protocolos a utilizar para almacenar esta información en lugares que garanticen su seguridad y fácil acceso.
Adicional a esto se ha visto como los contribuyentes deben conocer cada día más aspectos básicos tanto tributarios como contables para garantizar que los procesos de facturación son los correctos, ejemplo de esto es un mayor nivel de información en la cada factura exoneración y correcto cálculo de los impuestos a reportar en la factura digital.

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